lunes, 4 de febrero de 2008

Pronóstico Climático Hasta el 2030

Pronóstico Climático Hasta el 2030


NOTA de FAEC: En la publicación oficial de la Real Sociedad de Ciencias de Gran Bretaña, Proceedings of the Royal Society A, fue publicado hace menos de una semana un estudio titulado "Recientes Tendencias Directamente Opuestas en Forzamientos Solares Climáticos y la Temperatura Media del Aire de Superficie", por los autores Mike Lockwood y Claus Frölich, del Rutherford Appleton Laboratory y el Physikalisch–Meteorologisches Observatorium, Davos, Suiza, respectivamente, con una conclusión que pretende "poner el último clavo en el ataúd de la discusión acerca de la influencia solar sobre el clima".

Aunque mucho optimismo y un triunfalismo irrefrenable ha cundido en la comunidad de los partidarios del calentamiento global catastrófico, este estudio está corriendo la misma suerte que el malogrado Palo de Hockey de Michael Mann et al, de 1998 que también se publicó como “el último clavo del ataúd.” De un somero análisis del estudio, se comprueba que los autores confunden algunos aspectos de la actividad solar, como “la irradiancia” y el “Calor” como si fuesen los únicos elementos producidos por el Sol. Sus conclusiones son curiosas porque con una breve observación de la actividad solar en los últimos 20 años, y una manera reprobable de manejar estadísticas (basura entra, basura sale), se pre-tende desechar la muy estrecha correlación observada desde 1620 hasta la fecha, entre las variaciones del clima y la actividad del Sol.


Dicen los autores:

“Hay considerable evidencia de la influencia solar sobre el clima pre-industrial de la Tierra, y el Sol bien puede haber sido un factor en el cambio climático post-industrial en la primera mitad del siglo pasado. Aquí mostramos que durante los pasados 20 años todas las tenden-cias en el Sol, que podrían haber tenido influencia sobre el clima de la tierra han sido en la dirección opuesta a lo requerido para explicar el aumento observado en las temperaturas medias globales.”

En consecuencia, la única causa que queda para explicar el aumento de temperatura es, cuando no! el dióxido de carbono –pero el emitido por las actividades humanas. Lo triste de este estudio es que olvida que además de no haber tomado en cuenta una serie de factores imprescindibles para un análi-sis correcto, como la duración de los ciclos solares, no han caido en cuenta sus autores que el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera no explica (más bien se contradice totalmente) el descenso de las temperaturas ocurridos a lo largo de todo el siglo 20, y en especial el fuerte descenso de la tempe-ratura que viene experimentando el Hemisferio Sur desde alrededor del año 2000.

Este descenso de temperatura de la parte sur del planeta se ha hecho muy evidente en todo el año pasado y se hizo más pronunciado durante todo el verano, el otoño y culminó con la severísima ola de frío polar que se abate desde principios de Mayo y provocó la histórica nevada de Buenos Aires –hecho que se repitió después de 89 años, cuando el 22 de junio de 1918 una nevada colosal cubrió a la capi-tal de la Argentina.

Para comprender mejor que hay otros factores fundamentales –no contemplados por los autores de este “último clavo”- publicamos el estudio del Dr. David Archibald, climatólogo australiano, sobre sus predicciones climáticas hasta el año 2030, basados en estudios del largo del ciclo solar.

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC

Pronóstico Climático Hasta el 2030 [1]

David Archibald
Summa Develpment Ltd., Perth, Australia

ABSTRACTO

Nuestro pronóstico para las temperaturas medias globales para el 2030 han sido actualizadas por la progresión del Ciclo Solar 23 y la contribución que hará el CO2 antropogénico en la atmósfera. El largo creciente del Ciclo Solar 23 apoya la visión de que el ciclo Solar 24 será débil, y como consecuencia un aumento en la certeza de que se producirá una disminución global de la temperatura media en el rango de 1 a 2ºC para el período pronosticado. El aumento proyectado de 40 ppm en el dióxido de carbono atmosférico hacia el 2030 se estima que contribuirá con un 0,04ºC en la temperatura media global. La contribución humana al cambio climático en el período previsto será insignificante en relación a la variación cíclica natural.


INTRODUCCIÓN

Existen numerosas correlaciones publicadas sobre la actividad solar del pasado y el registro climático. Estos estudios incluyen correlaciones del registro de las edades de hielo con el isótopo 10Be y un deta-llado trabajo sobre los registros de temperatura del Siglo 20 realizado por Friis-Christensen y Lasse (1991) [2]. Estos estudios muestran que el clima de la Tierra se mueve en ajustada relación con la actividad solar. Una cantidad de físicos solares están ahora prediciendo también la futura actividad del Sol, con algunas de estas predicciones extendiéndose más allá del 2100.

Archibald (2006) usó la calibración provista por el trabajo hecho sobre el registro histórico para hacer una predicción de la respuesta del clima global a los Ciclos Solares 24 y 25. La conclusión de dicho estudio fue que las bajas amplitudes proyectadas para estos dos ciclos solares, hechas por una cantidad de físicos solares de elevada reputación, resultará en una declinación global de la temperatura atmosférica en el orden de los 2ºC. Esta respuesta de la empratura será similar a la ocurrida durante el Mínimo Solar Dalton, desde 1796 a 1820, un período bien documentado de la manera en que las bajas amplitu-des de los ciclos 5 y 6 causaron una baja temperatura global.


Progresión del ciclo Solar 23

La duración promedio del ciclo solar es de 10,7 años. El Ciclo solar 23 comenzó en Mayo 1996, subiendo hasta un pico de 120,9 manchas en Abril 2000. Para que el ciclo solar 23 tuviese la duración promedio de 10,7 años, el Ciclo Solar 24 debería haber comenzado en Enero de 2007. Las primeras manchas en el Sol aparecen usualmente a más de 20º de latitud en la superficie del Sol. De acuerdo con los dos últimos dos ciclos solares, las primeras manchas aparecen de 12 a 20 meses antes del inicio del nuevo ciclo. Aparte del unos pocos dipolos magnéticos sin manchas de sol, no se han registrado hasta la fecha ninguna mancha solar de polaridad inversa con una latitud de más de 20º sobre el ecuador solar. Esto significa que el ciclo solar está aún, cuando menos, a un año de distancia, o sino la “regla de las obser-vaciones” está equivocada.

Los ciclos solares grandes llegan usualmente temprano, y los ciclos solares cortos lo hacen tarde. Si la “regla de la observación” de relación entre la primera mancha de sol del nuevo ciclo y su temporalidad se mantienen firmes, entonces el Ciclo Solar 23 será de por lo menos 12 años de longitud. También se desprende de ello que mientras más sea la demora hasta el mes del mínimo solar, más débil será la amplitud del ciclo Solar 24.

Friis-Chrsitensen y Lassen (1991) encontraron que durante el período entre 1850 y 1990 el largo del ciclo solar se correlaciona mejor con la temperatura que con la amplitud del ciclo. Esto fue confirmado por los datos de las temperaturas en Armagh, Irlanda, según Butler y Johnston (1996) [3], que demostraron una fuerte correlación de 0,5ºC en la temperatuira media anual por cada año de largo del ciclo solar.

Figura 1: La transición del Ciclo 22 al Ciclo 23
Datos provistos por J, Janssens, Sección Solar de Bélgica

El mínimo solar es el punto más bajo en el solapado entre las manchas solares del ciclo viejo y las manchas de sol de alta latitud con polaridad inversa del nuevo ciclo. Esto está ilustrado en la Figura 1 mostrando la transición del Ciclo Solar 22 al Ciclo solar 23.


Amplitud del Ciclo Solar 24

La figura 2 ilustra el rango de predicciones de la amplitud del Ciclo Solar 24 entre los físicos solares. Actualmente existen 24 predicciones publicadas, de las cuales 7 han sido seleccionadas para esta figura. La predicción más alta es provista por Dikpati (2006) [4] y la más baja por Clilverd (2006) [5]. Schatten (2004) [6] tiene el registro más largo en predicciones de la amplitud de ciclos solares, usando la fuerza de los campos magnéticos polares del Sol en un modelo de dínamo solar.

La importancia del significado de esta amplitud de los valores predictivos es que equivale a un rango de 2,0ºC en las temperaturas medias globales. Este rango es significativo en términos del observado aumento de 0,6ºC en la temperatura media global durante el siglo 20. El pronóstico de Dikpati de 175 manchas es similar al pico del Ciclo Solar 19 de 190 manchas en 1957. El final de loa años 50 fue un período de elevadas temperaturas antes de los 20 años de enfriamiento de mediados de la década del 70, que fue causado por le débil ciclo solar 20. El pronóstico de Clilverd de 42, si se realizara, sería el más bajo de los últimos 300 años.

Figura 2: predicciones de la amplitud del Ciclo solar 24

Efectos del Aumento del CO2 Atmosférico Sobre la Temperatura

La tasa de crecimiento anual del dióxido de carbono atmosférico durante los últimos 30 años es de 1,7 partes por millón (ppm). Del actual nivel de 376 ppm se proyecta un aumenta hsata 420 ppm para el año 2030. Usando le programa MODTRANS existente en la Universidad de Chicago, en la figura 4 se muestra la relación existente entre el contenido de dióxido de carbono y el aumento en la temperatura media global.

Figura 4: Aumento de la Temperatura Atmosférica por cada 20 ppm de Aumento del Dióxido de Carbono.

El proyectado aumento de 40 ppm reduce la emisión desde la estratosfera al espacio desde 279,6 watt/m2 a 279,2 watt/m2. Usando la respuesta de la temperatura demostrada por Sherwood Idso (1998) [7] de 0,1º C por watt/m2, esta diferencia de 0,4 watt/m2 equivale a un aumento de la temperatura de la atmósfera de 0,04º C. El efecto del dióxido de carbono sobre la temperatura es logarítmico y por ello la sensibilidad climática disminuye con el aumento de la concentración de CO2. Las primeras 20 ppm de dióxido de carbono tienen un mayor efecto sobre la temperatura que las siguientes 400 ppm. Aumentar el contenido del CO2 en otras 200 ppm hasta llegar a las 620 ppm, proyectadas para el año 2150, resultará en un aumento ulterior de 0,16º C de la temperatura media global.

El aumento proyectado a 620 ppm es probable que se logre si la expansión económica de China sigue durante los próximos 10 años al mismo ritmo que lo hizo durante los pasados 10 años. La Figura 5 muestra las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera de los Estados Unidos, Australia, y China, con datos históricos hasta 2005 y una proyección hasta 2020. Las emisiones chinas, que se calculaban que sobrepasarían a las de Estados Unidos en 2009 lo hicieron en realidad en el mes de Abril de 2007. Las emisiones de CO2 per cápita de los tres países serán iguales para el 2020.

Figura 5: Emisiones de CO2 a la Atmósfera Estados Unidos, China y Australia para el Período 1906 a 2020 Fuente: Centro de Análisis de la Información del Dióxido de Carbono, Departamento de Energía, Estados Unidos.


Referencias
  1. Archibald, D. 2006, Solar Cycles 24 and 25 and Predicted Climate Response Energy and Environment, 17, 29-38.
  2. Friis-Christensen, E. and K.Lassen 1991, Length of the solar cycle: an indicator of solar activity closely associated with climate, Science, 254, 698-700.
  3. Butler, C. J. and D.J.Johnston., 1996, A provisional long mean air temperature series for Armagh Observatory. J. Atmos. Terrestrial Phys., 58, 1657-1672.
  4. Dikpati, M., G. de Toma and P.A.Gilman 2006, Predicting the strength of solar cycle 24 using a flux-transport dynamo-based tool Geophysical Research Letters, 33, L05102
  5. Clilverd, M., E.Clarke, T.Ulrich, H.Rishbeth and M.J.Jarvis 2006, Predicting Solar Cycle 24 and beyond, Space Weather, 4, S09005
  6. Schatten, K.H. and W.K.Tobiska 2003, Solar Activity Heading for a Maunder Minimum?, Bulletin of the American Astronomical Society, 35 (3), 6.03
  7. Idso, S. 1998, CO2-induced global warming: a skeptic's view of potential climate change Climate Research, 10, 69-82.
Por: David Archibald
Summa Develpment Ltd., Perth, Australia

Enviado por: Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC

Rebaños y Pseudociencia

Rebaños y Pseudociencia


Desde hace mucho tiempo se viene oyendo el argumento de un “consenso científico” sobre el cambio climático y el calentamiento global. Se trata nada más que “pensamiento grupal” o más simple: el Instinto de Rebaño. Curiosamente, el rebaño siempre sigue cándidamente al carnero que lo conduce al matadero…

El instinto de rebaño es una tendencia de la naturaleza humana, que en sí mismo, es una desventaja severa en la ciencia. En lugar de combatirlo lo mejor que podamos, hemos inventado un método para ayudar al avance de la ciencia – la revisión de estudios por los pares, o “peer review”- que en la vida real hace virtualmente imposible separarse del rebaño, de seguir teniendo apoyo, seguir teniendo posibilidad de publicación, o seguir teniendo todas las ventajas que se requieren para trabajar en cualquier campo científico.

Si en un tema cualquiera había al comienzo una diversidad de opiniones, el sistema de revisión de los pares asegurará una vida muy corta para esa situación, y muy pronto el campo estará cerrado y sólo accederán a el quienes se encuentren en el centro. Los disidentes de la periferia son considerados los lobos que atacan al rebaño. Son herejes.

Una vez que el rebaño ha sido establecido, cualquiera sea la evolución histórica que lo haya llevado a esto, obtiene un control tan firme que es sumamente difícil hace algo al respecto. Y aún si se descubre que ésta es la situación, no se sabe cómo hacer para interferirla. ¿Dónde está entonces el derecho a la libre expresión si las publicaciones científicas tienen que enviar cada artículo a una gran cantidad de personas y el grueso de esas personas está dentro del rebaño? Usualmente, con sólo un tercio de las revisiones que sean negativas el estudio no obtiene su publicación. Y las opiniones de los herejes son desechadas porque “no están publicadas en revistas científicas con “peer review”. Es la falacia del “razonamiento circular”, más popularmente conocida como Catch-22, o La Trampa 22, en recuerdo a la buena película de Alan Arkin donde no se podía solicitar el retiro del frente de combate alegando locura, porque cualquiera que desee retirarse del frente está muy cuerdo! Petición denegada.

De manera que no hay libertad de expresión en el sentido que no se puede publicar una diversidad de puntos de vista. Tampoco hay libertad de expresión en las conferencias porque lo mismo se aplica aquí. ¿Pueden aquellos que tienen una opinión divergente del rebaño organizar sus propias conferencias? Muy raramente. Esencialmente, una vez que el rebaño ha sido formado, interferirá en todas las actividades que son necesarias para hacer avanzar a la ciencia.

¿Querrá el rector de una universidad promover a una cátedra a alguien que esté fuera del rebaño? No puede, porque tiene que enviar cartas a las principales personas en ese campo –deberá preguntar a por lo menos 20 personas antes de obtener el permiso para nombrar a alguien en una cátedra- y ¿cómo obtendrá el permiso cuando el rebaño se está moviendo en una dirección diferente a la de esta persona? No hay posibilidad alguna. Entones la situación se afirma y empeora cada días más.

Una vez que el rebaño ha sido establecido en relación a cualquier asunto, sólo puede ser destruido mediante la confrontación más apabullante con la evidencia. No hubo en la historia de la ciencia ninguna otra manera amable de hacerlo, una vez que el rebaño fue formado, no hubo otra forma de desarmarlo. Alfred Wegener estuvo fuera del rebaño por su teoría de la deriva continental y las placas tectónicas por más de 30 años. Sólo después de su desaparición en los hielos de Groenlandia se reconoció la validez de su teoría. Las evidencias chocaron contra el rebaño de los geólogos y lo pulverizó.


¿Ciencia o Pseudociencia?

Hay un caluroso debate sobre la cuestión si el “calentamiento global” es pseudociencia o no, lo que depende de la definición de “pseudociencia” y la definición de “ciencia”. Por el otro lado: ¿Es el calentamiento global una ciencia? Definitivamente no. El Calentamiento global es un evento climático y no una ciencia. Está estudiado por un gran conjunto de diferentes disciplinas científicas, entre las que están la meteorología, la física, la química, la biología, las matemáticas, la astronomía, y varias especialidades más como la oceanografía. La meteorología estudia los fenómenos del tiempo y el clima a escalas pequeñas en el tiempo, horas o días, mientras que lo que llamamos climatología estudia el tiempo de amplias regiones a escalas más largas de años, décadas, siglos, milenios. Pero no hay una ciencia climatológica. Es una cuestión epistemológica.

Puede hacerse una analogía entre el clima y un rompecabezas: Todos dicen tener una pieza del rompecabezas, pero el problema es que nos falta la tapa de la caja. No sabemos si la imagen completa será un velerito en el mar o un Jefe Sioux. Para empeorar las cosas, ni siquiera tenemos las cuatro esquinas de la imagen: la atmósfera, los océanos, el Sol y la litosfera (que incluye a la biosfera). Mientras que hay serios científicos que se rascan la cabeza pensando cómo encaja una pieza con las demás, hay impacientes armadores del rompecabezas que, si una pieza no encaja con otra, lo consiguen mediante la aplicación de un buen martillazo, o el uso indiscriminado de sierra, escofina y papel de lija.

Estos últimos son los “modeladores”, en realidad, programadores de vistosos y muy caros video juegos computados. Si alguna de sus suposiciones parece no encajar con la realidad, entonces lo mejor es modificar la realidad ajustando los valores de las variables y constantes que la representan para que se ajusten a su postulado. En la jerga de los modeladores lo llaman “best fit” , o “mejor ajuste”. Y al resultado lo presentan como “evidencia”, esa evidencia la usan para probar teorías, y las teorías así probadas –a la Al Gore- son usadas para promulgar regulaciones políticas que se convierten indefectiblemente en un aumento de impuestos y un mayor poder de los gobiernos. Todo en aras de la salvación de una catástrofe imaginada y jamás demostrada.

Las ciencias hacen uso de hipótesis y teorías, cosas que deben validarse, es decir, pasar todas las pruebas ácidas de la observación, las evidencias, y la lógica. En nuestro tema, hay observaciones (el calentamiento), hay una idea o hipótesis (el efecto invernadero); hay ciertos ensayos de estas hipótesis (estudios paleoclimáticos, reconstrucciones de temperaturas y niveles de CO2, el Palo de Hockey, etc), y es aquí donde las cosas parecen andar mal.

Los ensayos de las hipótesis fracasan en su intento de probarlas, sin embargo parece que un tácito y silencioso “acuerdo entre caballeros” –algo sine qua non entre miembros del rebaño- requiere que la hipótesis sea salvada a toda costa. No importa el precio. Hay demasiados intereses económicos, geopolíticos, personales, fama y puestos de trabajo que hay que cuidar. Las acciones que parecen ser “pseudo-ciencia” son los métodos científicos usados para sustentar a la explicación y atribución de culpabilidad de la observación: calentamiento. Los métodos científicos tradicionales han sido, por supuesto, absolutamente violados o ignorados.

Entonces, para saber si lo que está manejando la escena del calentamiento global y el cambio climático, lo está haciendo de manera científica y acertada, debemos saber qué es pseudociencia. El sitio de consultas Wikipedia da a una lista de las características de la pseudociencia, mostrando a la astrología como un caso de estudio. Y nos da también la opinión del epistemólogo argentino Mario Bunge sobre qué es “pseudociencia”:

«Una pseudociencia es un montón de macanas que se vende como ciencia. Ejemplos: alquimia, astrología, caracteriología, comunismo científico, creacionismo científico, grafología, ufología, parapsicología y psicoanálisis.»

Y un poco más abajo nos dicen:

En general, la metodología científica exige que las teorías puedan someterse a pruebas empíricas rigurosas, mientras que las pseudociencias, o bien no será posible aplicarles sistemas de refutación (por tratarse de formulaciones ambiguas) o bien protegerán su teoría (por ejemplo, con hipótesis auxiliares o ad hoc, formuladas a posteriori), en lugar de someterla a ensayos que puedan refutarla.


La Metodología Científica

Ahora tenemos que explicar qué es la metodología científica para saber en qué medida nos permitirá saber si el cambio climático cae dentro de los “métodos pseudocientíficos” o no.

"Conjunto de pasos fijados de antemano por una disciplina con el fin de alcanzar conocimientos válidos mediante instrumentos confiables", "secuencia estándar para formular y responder a una pregunta", "pauta que permite a los investigadores ir desde el punto A hasta el punto Z con la confianza de obtener un conocimiento válido". Así el método es un conjunto de pasos que trata de protegernos de la subjetividad en el conocimiento.

El método científico está sustentado por dos pilares fundamentales. El primero de ellos es la reproducibilidad, es decir, la capacidad de repetir un determinado experimento en cualquier lugar y por cualquier persona. Este pilar se basa, esencialmente, en la comunicación y publicidad de los resultados obtenidos. El segundo pilar es la falsabilidad. Es decir, que toda proposición científica tiene que ser susceptible de ser falsada (falsacionismo). Esto implica que se pueden diseñar experimentos que en el caso de dar resultados distintos a los predichos negarían la hipótesis puesta a prueba.



No entraremos a enumerar la gran cantidad de métodos científicos que existen porque sería para terminar mañana. Los interesados en saber más, lo tienen bien explicado en El Método Científico de Wikipedia.


¿Pruebas Empíricas?

El principal –y casi único pilar sobre el que se sostiene la hipótesis del calentamiento antrópico son los resultados (llamados “proyecciones” o “escenarios”) de los modelos climáticos denominados “Modelos de Circulación General”, que son presentados por el IPCC y los medios de prensa como “evidencia” del origen antrópico del cambio climático. No hay tal cosa. Los resultados de los modelos computados son sólo evidencia de una programación hábil que tiende a “demostrar” una premisa establecida de antemano.

Los modelos dicen que el responsable directo del calentamiento es el CO2 y su aumento desde el comienzo de la Revolución Industrial alrededor de 1750. ¿Qué pruebas tienen para demostrar esa afirmación? Gráficos que muestran una correlación entre los niveles de CO2 en la atmósfera y el ascenso de la temperatura. Pero, esa correlación ¿es prueba de causalidad? ¿Es acaso prueba de que el aumento del CO2 produce un aumento notable de la temperatura? No, no lo es. Nuestra comprensión del calentamiento global ha pasado por tres etapas:

  1. 1985 a 2000: La información de las muestras de hielo Antártico nos llevaron a sospechar que el CO2 causaba el calentamiento.
  2. 2000 a 2007: Los nuevos estudios, a partir de los trabajos de Jaworowski y de Monnin en 2000, Ernst Beck en 2006, demostraron que, ni los niveles de CO2 preindustriales eran de 270 ppm, ni que el aumento del CO2 causa el aumento de la temperatura. Sorprendentemente, lo contrario es la verdad. En la historia climática de la tierra, ha sido siempre el aumento de la temperatura quien ha inducido un posterior aumento del CO2 atmosférico.
  3. Desde agosto 2007: Sabemos con seguridad que el CO2 no es la causa del calentamiento global. El CO2 no es más un sospechoso en el crimen del cambio climático, sino que las sospechas se hacen cada vez más fuertes sobre otro sospechoso: las variaciones de la actividad del Sol.

Los únicos datos sobre temperatura en que podemos confiar son los obtenidos por los satélites, y ellos comienzan recién en 1978. ¿Por qué no son confiables los datos de las estaciones de tierra? Porque se ha comprobado en una muy reciente investigación (todavía en curso), que la mayoría de las estaciones meteorológicas de la red nacional de los EEUU presentan fallas casi escandalosas en la colocación de los instrumentos de medición, en un 85% en la cercanía de fuentes de calor que producen lecturas falsamente elevadas.

Entonces, para demostrar nuestro punto sólo bastará ver la total falta de correlación entre el gradual y sostenido crecimiento del CO2 y las variaciones de la temperatura entre diciembre 1978 y noviembre 2007:


Fig. 1: Temperaturas (línea verde) y niveles de CO2 (línea gris superior)
Fuente: NOAA/GISS


Vemos que desde 1998 la temperatura global ha comenzado a descender mientras que el CO2 continuó creciendo de manera sostenida y gradual. Entonces, sobre qué bases científicas apoya el IPCC sus informes, sus alegatos alarmistas y su urgencia para que el Tratado de Kioto sea ampliado a límites que significará el descalabro de muchas economías nacionales –especialmente la de los países en vías de desarrollo. Entonces debemos hacerles a los científicos a sueldo del IPCC y otras organizaciones propulsoras de esta fantástica teoría, una serie de preguntas relacionadas con la clase de ciencia y la metodología científica usada. Entre muchas otras se nos ocurren:

  1. ¿Pueden ellos explicar más claramente qué está haciendo la ciencia climática de manera científica?
  2. ¿Están ellos haciendo las mediciones cumpliendo con los teoremas de muestreo de Nyquist?
  3. ¿Están midiendo de manera correcta los flujos de CO2, y no simplemente multiplicando promedios en lugar de tomar integrales de funciones que fluctúan rápidamente?
  4. ¿Están ellos considerando que los sistemas complejos acoplados como los océanos y la atmósfera es muy poco probable que tengan un punto fijo de equilibrio?
  5. ¿Están ellos tratando de reproducir experimentalmente el proceso de oclusión de las burbujas de aire atrapadas en la nieve gradualmente comprimida, para probar que la composición del aire sigue siendo la misma después de la descompresión?
  6. ¿Están haciendo algo que una verdadera ciencia debería (o puede) hacer?

No hay respuestas a estas preguntas. Hasta ahora se ha comprobado que nada de eso se está haciendo, y que se insiste más en “atribuciones” de culpabilidad basadas en falsas correlaciones, que en verdadera investigación para descubrir los mecanismo que realmente gobiernan al clima.

Las discusiones en el campo del cambio climático deberían estar dentro del contexto de criterios esenciales o no esenciales. Por ejemplo, la resistencia observada a ensayar las teorías nuevas, y el énfasis sobre la confirmación de observaciones por encima del ensayo para, como se dijo más arriba, atribuir culpas a inocentes y desviar la atención sobre otros posibles culpables del pasado calentamiento o de actual enfriamiento, como parece ser las variaciones en la actividad solar.

El asunto de la falsabilidad de las hipótesis y teorías es crucial en el cambio climático y el calentamiento global. Pero, ¿qué es la falsabilidad de las teorías? Wikepedia sale en ayuda nuestra otra vez:

El falsacionismo, refutacionismo o principio de falsabilidad es una corriente epistemológica fundada por Karl Popper. Para Popper contrastar una teoría significa intentar refutarla mediante un contraejemplo. Si no es posible refutarla, dicha teoría queda corroborada, pudiendo ser aceptada provisionalmente, pero nunca verificada.

El problema de la inducción nace del hecho de que nunca podremos afirmar algo universal a partir de los datos particulares que nos ofrece la experiencia. Por muchos millones de cuervos negros que veamos nunca podremos afirmar que "todos los cuervos son negros". En cambio si encontramos un solo cuervo que no sea negro, sí podremos afirmar "No todos los cuervos son negros". Por esa razón Popper introduce como criterio de demarcación científica el falsacionismo.

Toda esta larga introducción sirve para determinar si la teoría o hipótesis del cambio climático causado por el hombre tiene un carácter científico o, si puede ser “falsada” la teoría tiene que volver al tablero de diseño y ser reformada hasta que no pueda ser falsada, o refutada, o rebatida, o se demuestre como falsa. Esta demostración ya ha sido hecha pero, por supuesto, el IPCC y sus 2500 científicos que no pasan de 400, permanecen ignorantes –o fingen que no han escuchado nada al respecto. Veamos, entonces:

De las definiciones de Wikipedia (versión inglesa) copiadas más abajo, vemos uno o más casos donde el criterio se aplica a la teoría “Calentamiento Global Antrópico”, es decir, causado por las actividades del hombre.

Lo que sigue es lo que se proponen como indicadores de que hay un pobre razonamiento científico, aunque no conviertan a la ciencia implicada en pseudo-ciencia:

  1. Uso de afirmaciones vagas, exageradas, o carentes de comprobación.
  2. Hacer afirmaciones sobre asuntos científicos que son vagas en lugar de precisas, y la ausencia de mediciones específicas.
  3. Ausencia de controles efectivos en el diseño de experimentos.
  4. Demasiada confianza en la confirmación más que en la refutación.
  5. Hacer afirmaciones científicas que no pueden ser “falsadas” en el evento de ser incorrectas, imprecisas, o irrelevantes (ver también falsabilidad).
  6. Aseverar que las afirmaciones que no se han probado como falsas tienen que ser ciertas, y viceversa (ver: Argumentar desde la ignorancia)
  7. Excesiva confianza en testimonios y anécdotas. Los testimonios y las evidencias anecdóticas pueden ser útiles para descubrimientos (por ej.: generación de hipótesis) pero no debería ser usadas en el contexto de la justificación (por ej.: ensayo de hipótesis)
  8. Uso selectivo de la evidencia experimental: presentación de datos que parecen apoyar sus propias afirmaciones mientras que se suprimen o se rehúsa a considerar información que entra en conflicto con sus postulados.
  9. Inversión de la carga de la prueba. En la ciencia, la carga de la prueba descansa en quienes hacen una afirmación, y no en el crítico. Los argumentos “pseudocientíficos” pueden ignorar este principio y exigir que sean los escépticos demuestren, más allá de una duda razonable, que una afirmación (por ej.: una afirmación relacionada con una nueva técnica terapéutica) es falsa. Es esencialmente imposible probar un universo negativo, de manera que esta táctica ubica incorrectamente la carga de la prueba sobre el escéptico más que sobre quien hace la afirmación.
  10. Falta de apertura al ensayo de teorías por otros expertos.
  11. Evasión del “peer review” antes de publicar resultados (llamado “ciencia por partes de prensa”),
  12. La comunidad científica espera que los autores compartan la información necesaria para poder evaluar un estudio. No proveer la información adecuada a los otros investigadores para reproducir los resultados reclamados es una falta de apertura. (Es el caso del famoso Palo de Hockey de Michael Mann, quine hasta la fecha no ha entregado para revisión sus datos).
  13. Hacer apelaciones al secreto profesional o a derechos de autor en respuesta a pedidos de revisión de la información o la metodología.
  14. Falta de auto corrección: los programas de investigación científica cometen errores, pero tienden a eliminar esos errores a lo largo del tiempo. En contraste, hay teorías que son acusadas de ser pseudocientíficas porque han permanecido inalteradas a pesar de toda evidencia contradictoria.
  15. Fuertes grupos sociales y organizaciones, personalidad autoritaria, supresión del disenso, y pensamiento grupal pueden reforzar la adopción de creencias que no tienen una base racional. En el intento de confirmar sus creencias, el grupo tiende a identificar a sus críticos como enemigos.
  16. Afirmaciones de una conspiración por parte de la comunidad científica para suprimir resultados.
  17. Atacar los motivos o el carácter de cualquiera que cuestiones las afirmaciones de la teoría (ver la falacia Ad Hominem)

Y revisando la historia del calentamiento global y el cambio climático inducido por el hombre, vemos que todas los puntos contenidos en la definición de “pseudociencia” dada por Wikipedia, se aplican de manera acabada a la “tonteoría” del cambio climático antrópico.

Thomas Huxley dijo una vez algo que toos los científicos deberían tener en cuenta a la hora de proponer bellas y exóticas teorías: “La Gran Tragedia de la ciencia es el asesinato de una hermosa hipótesis por un hecho horrible.”

Por: Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC

martes, 1 de enero de 2008

¿Están las Capas de Hielo de Antártida y Groenlandia en Peligro de Colapso?

¿Están las Capas de Hielo de Antártida y Groenlandia en Peligro de Colapso?



Introducción

Mucho se habla del posible inminente colapso de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida debido al calentamiento global que sería causado por el hombre, y el catastrófico ascenso del nivel del mar que ocurriría.

Recientemente mi atención fue atraída por el estudio de Alan Carlin (2007), que se trataba básicamente sobre cómo la reducción de las emisiones podrían ser una estrategia peligrosa para evitar el cambio climático. Carlin hace sonar la alarma acerca del cambio climático afirmando que, “La antigua y larga preocupación sobre los cambios climáticos es que podría haber un 'punto de no retorno' donde una suba continuada de las temperaturas globales podrían gatillar un calentamiento auto reforzado, no lineal, u otros efectos ambientales peligrosos más allá de los que resultan de manera inmediata del aumento mismo de la temperatura.”

Carlin argumenta que el colapso de las grandes capas de hielo es una de las peores amenazas que enfrentamos. Basa su discusión de esta amenaza percibida en estudios de Hansen (2007) y otros que proponen que el rápido derretimiento de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental (y por consiguiente de toda la Antártida) llevaría a un aumento del nivel del mar de cinco metros o más. Carlin nota que "Hansen et al creen que el más crítico de estos efectos peligrosos es la posibilidad de un sustancial crecimiento del nivel del mar debido a la rotura de partes o de toda la cobertura de hielo de Groenlandia o la Antártida Occidental."

El escenario de Hansen no es razonable. Por cierto, ni siquiera es posible. La aparente ignorancia de Hansen sobre el mecanismo por el que los glaciares fluyen le lleva a enormes errores. En este estudio, describiré la dinámica de los glaciares, tales como el balance del glaciar, la manera como los glaciares fluyen (por medio de un procesos conocido como “creep” (o “reptado lentísimo”), como el “creep” está relacionado con la temperatura, las presiones y las tensiones, y cómo las simples reglas del reptado nos permiten comprender algunas observaciones sobre los glaciares.


El Modelo de Glaciar de Hansen está equivocado!

Hansen es un modelista, y su escenario del colapso de las capas de hielo se basa en un modelo falso.

Su modelo tiene a la capa de hielo deslizándose a lo largo de un plano inclinado, lubricado por el agua derretida de la superficie, que aumenta a causa del calentamiento global. El mismo modelo es adoptado en mucho modelos copiados de otros más antiguos. Christofferson y Hambrey (2006) y Lamber et al, (2207) son ejemplos típicos. Un popular artículo basado en el mismo errado modelo apareció en la edición de junio 2007 de la revista National Geographic y la idea está presente en libros de texto como 'La Gran Edad de Hielo' (2000) de R.C.L. Wilson et al.

Desgraciadamente, el modelo de Hansen no incluye la forma principal de las Capas de Hielo de Groenlandia o la Antártida, como tampoco la comprensión sobre la manera en que fluyen los glaciares. El comportamiento predicho de las capas de hielo está basado en tasas de derretimiento y acumulación al día de hoy, y en el concepto de una capa de hielo deslizándose hacia abajo sobre un plano inclinado sobre una base lubricada por agua del derretimiento, que en sí misma estaría creciendo a causa del calentamiento global. La idea de un glaciar que se desliza cuesta abajo sobre una base lubricada parecía una buena idea cuando fue presentada por primera vez por de Saussure en 1779, pero desde entonces se ha aprendido bastante más.

No es suficiente pensar que el clima actual en las próximas décadas pueda afectar el flujote las capas de hielo. Las capas de hielo simplemente no crecen y se derriten en respuesta a la temperatura global. Cualquiera con esta visión ingenua tendría dificultad para explicar por qué la glaciación estuvo presente en el Hemisferio Sur durante 30 millones de años, y en el Hemisferio Norte por tan sólo 3 millones.

Para comprender lo que es posible, es necesario conocer algo sobre la física del flujo de los glaciares, que explica algunas cosas que no son tenidas en cuenta en el modelo de Hansen, como ser:

  • ¿Por qué los cristales de hielo al pie del glaciar son mil veces más grandes que los de la nieve que los alimenta?
  • ¿Por qué los el hielo de los lagos se deforma a menores tensiones que otros hielos?
  • ¿Por qué las grietas sólo llegan hasta una profundidad límite?

En realidad, las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida están ubicadas en bacías cóncavas y no pueden deslizarse fuera de ellas a lo largo de un plano. Además, el flujo de los glaciares depende de las tensiones como también de las temperaturas, y la mayor parte de las capas de hielo están muy por debajo del punto de derretimiento. La acumulación de kilómetros de hielos imperturbado en cilindros de hielo de la Antártida y Groenlandia (los mismos que algunas veces son usados para alimentar ideas sobre el calentamiento global) muestran centenas de miles de años de acumulación sin derretimiento ni flujo. Excepto alrededor de los bordes, las capas de hielo fluyen en la base y dependen del calor geotérmico, no del calor del clima en su superficie. Es imposible que las capas de hielo de la Antártida o Groenlandia “colapsen.”


Balance de un glaciar

En general, los glaciares crecen, fluyen, y se derriten de manera constante, con un balance de ganancias y pérdidas. La nieve cae en los terrenos altos. Se hace cada vez más compacta con el tiempo, el aire es expulsado, y se transforma en hielo sólido. Algunas burbujas de aire quedan atrapadas, y pueden ser usadas por los científicos para examinar más tarde la composición del aire al momento de la deposición. Más precipitaciones de nieve forman otra capa en la parte superior, que sigue el mismo proceso, de manera que el hielo crece en espesor por el agregado de nuevas capas de nieve en la superficie. La existencia de tales capas, más jóvenes arriba, permite que el hielo glacial sea estudiado en el tiempo , como en los cilindros de hielo de Vostok, una fuente básica de datos sobre la temperatura y el CO2 a lo largo de unos 400.000 años.

Cuando el hielo es lo bastante grueso, comienza a fluir bajo el impulso de la gravedad. Un glaciar de montaña fluye ladera abajo, pero en algunas partes puede fluir ladera arriba emulado por una masa mayor de hielo. En una capa de hielo el flujo se produce desde el centro más alto de la deposición en dirección a los bordes de la capa de hielo. Cuando el hielo alcanza una altitud menor, o una latitud menor, donde la temperatura es mayor, comienza a derretirse o a evaporarse.

(La evaporación y el derretimiento simultáneo es llamado 'ablación', pero para simplicidad usaré el término 'derretimiento por ahora.)

Si el crecimiento y el derretimiento se equilibran, el glaciar parece estar 'estacionario'. Si las precipitaciones exceden al derretimiento, el glaciar crece. Si el derretimiento excede a las precipitaciones, el glaciar retrocede.


Cómo se mueven los glaciares

El flujo es primariamente por medio de un procesos llamado “creep” (o 'reptar lentamente'”), esencialmente el movimiento de átomos de un cristal a otro. Las primeras claves para esto provinieron de un estudio de hielo de lagos, que puede fluir a tensiones muy por debajo de la tensión de cizallamiento o corte, si el la tensión es aplicada paralela a la superficie del lago. Esto es consecuencia de las propiedades cristalinas del hielo. El hielo es un mineral hexagonal con planos de deslizamiento paralelos a la base. (ver [a] en la figura 1). El hielo de lagos es una hoja de cristales con los ejes-c verticales y los planos de deslizamiento todos paralelos a la superficie del lago, de modo que un empuje a los planos de deslizamiento deforma al hielo de manera inmediata (Ver [b] en la Figura Es necesaria mucha mayor tensión para deformar al hielo perpendicular a los planos de deslizamiento (Ver [c] en Figura 1):

Figura 1: [a] El cristal hexagonal de hielo con planos de deslizamiento paralelo a la base de la superficie del agua. [b] Cristal deformado plásticamente por la tensión de cizallamiento paralelo al plano de deslizamiento. [c] Deformación elástica del cristal por tensión perpendicular a los planos de deslizamiento. Los granos en tal orientación pierden moléculas que entregan a los cristales menos estresados, que se hacen más grandes. Por esto es que los cristales de hielo recen en tamaño en dirección al pie del glaciar, un asunto no explicado si el hielo simplemente se deslizara sobre su base.


Otro método de flujotes importante en el hielo “normal”. Hay una constante ganancia y pérdida de átomos entre los distintos cristales en una masa de hielo, y en la ausencia de una tensión, un grano individual de hielo pierde la misma cantidad de átomos que gana, de manera que permanece inalterado. Pero si un cristal es tensionado perderá más átomos de los que gana y por ello se reducirá, mientras que un próximo grano, sin tensión, ganará más átomos de los que pierda y en consecuencia crecerá. De esta manera habrá una ganancia preferencial en aquellos cristales que estén orientados de tal manera que sus planos de deslizamiento están paralelos a la tensión, y los granos con otras orientaciones tenderán a desaparecer.


Figura 2: La lengua del glaciar es el extremos más bajo del mismo, también conocido como la terminación o el pie del glaciar. Este es un glaciar en la cabeza del Fiordo Canon, Isla Ellesmere, Canadá (Fuente: National Snow and Data Center).

Esto se observa en glaciares donde se encuentra que una orientación preferida de los cristales aparece con la distancia valle abajo, y los cristales de hielo en la lengua del glaciar tienen un volumen mil veces mayor que los primeros cristales formados en la fuente del glaciar. Estas observaciones no pueden ser explicadas por los mecanismos que ignoran la estructura cristalina del hielo.

Cómo puede fluir un sólido? En el caso del hielo, lo hace por el procesos llamado 'creep', que no fue comprendido hasta los días de la cristalografía de rayos-X. Los cristales de hielo son como mazo de cartas que pueden desplazarse fluidamente sobre los demás con suma facilidad. En el hielo de lago, los planos están paralelos a la superficie del lago, y ese tipo de hielo se deforma bajo muy bajas tensiones. Si un cristal no está en posición de de deslizarse, los átomos saltan de los cristales más estresados a los de menor estrés, de manera que éstos últimos crecen a expensas de los primeros.

El flujo de material en un sólido cristalino se conoce como 'creep', y hay tres leyes de 'creep' relevantes al flujo de hielo:

  • El Creep es proporcional a la temperatura.
  • El Creep es proporcional a la presión o tensión (esencialmente proporcional al peso del hielo de las capas superiores.
  • Hay un estrés mínimo, llamado 'estrés de rendimiento' por debajo del cual el 'creep' no se produce.

Todas estas leyes tienen un efecto significativo sobre el movimiento de los glaciares, Los glaciares Alpinos difieren significativamente de las capas de hielo de Groenlandia o la Antártida, y necesario tener cuidado transferir conocimientos de una clase de glaciar al otro. Incidentalmente, la física del hielo descritas aquí fueron elaboradas a los largo de más de 60 años por gente como Perutz (1940).


El Creep es proporcional a la temperatura



Figura 3: Glaciar de valle en la parte central norte de las Montañs Chugach, Alaska. (Fuente: USGS)

Mientras más cerca esté la temperatura del punto de derretimiento, mayor es el ritmo de 'creep'. En experimentos a una tensión fija, se descubrió que el ritmo de 'creep' a 1ºC bajo cero es 100 veces mayor que 20ºC bajo cero. El os glaciares de valle (glaciares formados en los valles montañosos, ver Figura 3), el hielo está en casi todas partes en el prevaleciente punto de derretimiento del hielo porque el calor latente del hielo es mucho más grande que su calor específico.

Se requiere muy poco calor para elevar la temperatura de un bloque de hielo desde -1ºC a 0ºC; toma unas 80 veces más calor para transformar al mismo bloque de hielo a 0ºC en agua 0ºC. Dado que la temperatura no varía en los valles de montaña, esta primera ley del 'creep' no los afecta [3]

[3] – El hielo fluye más rápidamente cuando está cerca del punto de fusión. En los glaciares alpinos (o de montaña) los glaciares en los bordes de las capas de hielo está todo cercano al punto de fusión, pero en el centro de las capas de hielo la temperatura está muy por debajo del punto de fusión y el flujo está ausente o es muy bajo.

Pero las capas de hielo son muy diferentes. Ellas son congeladas por temperaturas muy por debajo del punto de congelamiento, lo que reduce grandemente su capacidad de fluir. Las capas de hielo pueden tener kilómetros de espesor, y su parte más caliente es en realidad su base, donde el hielo es calentado por el calor de la tierra, y donde se concentra el flujo. Esto fue evidenciado por el hecho de que perforando en el Proyecto de Perforación de Hielo del Norte de Groenlandia (NGRIP, por Northern Greenland Ice Core Project) fue detenida por unas temperaturas relativamente altas cerca de la base. Se tuvo que diseñar un nuevo equipo para perforar sólo de 3001 a 3085 metros. Se debe q que el hielo sólo fluye en la base que puede acumular un gran espesor de hielo estratificado, como lo revelan los cilindros de hielo.

Algunos cilindros de helo no muestran ningún flujo. Este es hielo de base fría. Una gran literatura sobre geomorfología describe formas de tierra delicadas como peñas y tierras con patrones en áreas que antes estuvieron cubiertas por una capa de hielo. La visión general es que el hielo de base fría preserva, esencialmente, cualquier forma de tierra preexistente, y que el potencial de erosión del hielo de base fría es cero o mínima.

Importante para las ideas de “colapso”, el hielo no se está deslizando: no se mueve para nada. Groenlandia se diferencia de la Antártida en que la capa de hielo se derrama a través de aberturas en el borde las montañas, y que los glaciares están sobre valles profundos y estrechos. De acuerdo con van der Vee et al., (2007), dichos valles tienen un gradiente geotérmico más alto que lo normal, de modo que puede ser el calor geotérmico, más que el calentamiento global, la causa de que varios glaciares de Groenlandia tengan tasas de flujo más altas que lo normal. Los derrames tienen algunas de las características de los glaciares alpinos, donde la evidencia de la recesión de los glaciares es más obvia.


El Creep es proporcional a la Tensión

Es decir, proporcional al peso del hielo por encima. Esto significa que mientras más grueso es el hielo más rápido fluirá. Esto se muestra en el gran espesor del hielo no perturbado que revelan los cilindros de hielo que son usados para los estudios paleoclimáticos. En la Antártida, los cilindros de Vostok que proveen la información deseada continúan hasta una profundidad de 3310 metros o 414.000 años, pero pero por debajo de esta profundidad, el hielo comienza a deformarse.

Hay una tensión mínima, la tensión de rendimiento, por debajo de la cual el 'creep' no opera. En la superficie no hay tensión, de manera que el hielo tampoco fluye; a una cierta profundidad el peso del hielo es suficiente para causar flujo, y todo el hielo por debajo de este límite debe fluir. Las fronteras de este umbral entre hielo que no fluye y el hielo que fluye marca la posición de la tensión de rendimiento y la transición de hielo quebradizo a hielo plástico.

En la Antártida y Groenlandia las grietas profundas ocurren en dirección a los bordes, donde el hielo está fluyendo. Pero no en las áreas de acumulación. En el medio de las capas de hielo no hay gritas para transmitir agua a la base de la capa de hielo, aún si estuviese presente (lo que es imposible).


Algunos Resultados de las Leyes del Fluir de los Glaciares

Estas simples reglas del 'creep' nos permiten comprender algunas observaciones acerca de los glaciares.

Avance Brusco del Glaciar ('surge')

La velocidad de los glaciares de valle ha sido medida durante mucho tiempo y es bastante variable. Algunas veces un glaciar de valle fluirá varias veces más rápido que antes. Supongamos que tenemos un período de mil años de fuerte precipitación. Esto causará un engrosamiento del hielo y un flujo más rápido del glaciar. El pulso del flujo más rápido eventualmente pasará valle abajo. Es importante comprender que el aumento del ritmo de flujo no está relacionado con la actual temperatura del aire, sino con las precipitaciones de hace mucho tiempo atrás.

Derretimiento y Clima

El 21 de Julio de 1983 se registró la temperatura más baja confiablemente medida en la Tierra con 89.2ºC bajo cero. La temperatura más alta registrada en Vostok es de 19ºC bajo cero, ocurrida en enero 1992. Durante el mes de Junio de 1987 la temperatura nunca subió de los 72.2ºC bajo cero. A estas temperaturas el hielo no puede fluir bajo las presiones que prevalecen cerca de la superficie. El calentamiento no tiene ningún efecto a tan bajas temperaturas : el hielo no fluirá más rápido a 60ºC bajo cero que a 70ºC bajo cero.

Las capas de hielo pueden llevar muchos miles de años para fluir desde el área de acumulación al área de derretimiento. El balance entre el movimiento y el derretimiento no se relaciona entonces con el clima actual, sino con el clima de hace varios miles de años.

Glaciares y Precipitación

Los glaciares y las capas de hielo están en un estado de semiequilibrio, gobernados por las tasas de acumulación y las de derretimiento. Para que un glaciar mantenga su tamaño actual debe tener precipitaciones en su origen o cabecera. Esto conduce a una ligeramente compleja relación con la temperatura. Si el clima regional se vuelve demasiado seco, no habrá precipitaciones de manera que el glaciar disminuirá. Esto podría producirse si las región se vuelve lo bastante fría como para reducir la evaporación del océano. Si la temperatura aumenta, l evaporación aumenta y por ende habrá nevadas. Paradójicamente, un aumento de la temperatura regional podría llevar a un crecimiento de los glaciares y las capas de hielo. Por ejemplo, las actuales capas de hielo de tanto la Antártida como la de Groenlandia está creciendo por la acumulación de la nieve.

La Edad de las Capas de Hielo

Las perforaciones del hielo en Groenlandia tiene más decores kilómetros de hielo imperturbado que se remonta a más de 105.000 años, mucho menos que el equivalente en la Antártida. Las perforaciones en Vostok proveen de datos para los pasados 414.000 años antes de que las capas de hielo comenzaran a deformarse. La perforación de “Dome F” alcanzó 3035 metros y “Dome C” 3309 metros, y ambas se remontan a 720.000 años atrás. La perforación en Epica e la Antártida va hasta los 760.000 años atrás como lo hacen las muestras de hielo Guliya del Tibet. Pero lo que es más importante que la edad es que el gran espesor del hielo está preservado, y conserva el registro completo de deposición, a pesar del hecho de que las temperaturas algunas veces han sido más altas que ahora. Esos registros no se ajustan a al modelo de derretimiento de la superficie, ni siquiera de manera infrecuente. Después de tres cuartos de millón de años de continua acumulación documentada, cómo podemos creer que precisamente ahora las capas de hielo del mundo están colapsando!

El Colapso de las Capas de Hielo

Algunas de las actuales afirmaciones de que las capas de hielo “colapsan” están basadas en falsos conceptos. Las capas de hielo no se derriten desde la superficie hacia abajo –sólo lo hacen en sus bordes. Una vez que los bordes se han perdido, una subsiguiente pérdida dependerá del ritmo de flujo del hielo. La tasa de flujo de una capa de hielo no depende del clima actual, sino de la cantidad de hielo ya acumulada, y eso seguirá fluyendo durante un tiempo sumamente largo. Es posible que cualquier aumento de la temperatura cause un aumento de las nevadas, alimentando de tal manera el crecimiento de la capa de hielo, y no disminuyéndola.

Los cilindros de hielo que usan para determina la clima durante los pasados 400.000 años también muestran que el hielo ha crecido durante ese período por la acumulación de capas estatigráficas de nieve, y que no se han deformado o vuelto a derretir. El mecanismo retratado por Christofferson y Hambrey (2006), por el cual los lagos de agua del derretimiento en la superficie encuentran su camino a través de las grietas y rajaduras en el hielo, lubricándole fondo del glaciar no es compatible son la acumulación de las capas inalteradas de nieve. Podría concebirse que ocurra en los glaciares de valle, pero nada nos dice del colapso de las capas de hielo.


Conclusión

Los catastrofistas del calentamiento afirman que las capas de helo de Groenlandia y la Antártida se están derritiendo de modo catastrófico, y causarán un súbito aumento del nivel del mar de cinco o más metros. Esto ignora el mecanismo del flujo de los glaciares, que se hace por medio del 'creep'. Los glaciares no se derriten desde la superficie hacia abajo, como tampoco se están deslizando a lo largo de un plano inclinado lubricado por el agua derretida. La existencia de una cobertura de hielo de más de tres kilómetros de hielo que preserva los detalles de las nevadas antiguas y de la atmósfera usados para descifrar los niveles del CO2 y la temperatura, muestran que las capas de hielo se han acumulado durante cientos de miles de años sin derretirse. Las variaciones en el derretimiento alrededor de los bordes de las capas de hielo no son indicación de que etén colapsando. Por cierto, el “colapso” es imposible.


Referencias

  • Appenzeller, T. (2006), “The Big Thaw,” National Geographic, June 2007: 56-71.
  • Bamber, J.L., Alley, R.B. and Joughin, I. (2007), “Rapid response of modern day ice sheets to external forcing,” Earth and Planetary Science Letters, 257: 1-13.
  • Carlin, A. (2007), NCEE Working Paper #07-07: http://yosemite.epa.gov/ee/epa/eed.nsf/ WPNumberNew/2007-07?OpenDocument.
  • Christoffersen, P. and Hambrey, M.J. (2006), “Is the Greenland Ice Sheet in a state of collapse?” Geology Today, 22: 98-103.
  • De Saussure, H-B. (1779-1796). Voyages dans les Alpes.(4 volumes) Manget, Geneva.
  • Hansen, J. (2007), “Scientific reticence and sea level rise.” Environmental Research Letters, 2(2): < href="http://www.iop.org/EJ/article/1748-9326/2/2/024002/erl7_2_024002.pdf">http://www.iop.org/EJ/article/1748-9326/2/2/024002/erl7_2_024002.pdf.
  • Perutz. M.F. (1940), “Mechanism of glacier flow,” Proceedings of the Physical Society, 52: 132-135, 1940.
  • van der Veen, C.J., Leftwich, T., von Frese, R., Csatho, B.M. & Li, J. (2007), “Subglacial topography and geothermal heat flux: Potential interactions with drainage of the Greenland ice sheet,” Geophysical Research Letters, v.34, LI2501, doi:10.1029/2007 GL030046.

Por: Cliff D. Ollier *
Center for Science & Public Policy Frontiers of Freedom Institute
(*) School of Earth and Geographical Science,
The University of Western Australia, Crawley, WA 60009, Australia

Fuente: Mitos y Fraudes

martes, 25 de diciembre de 2007

Una Alarma Sin Fundamentos a partir de Interpretaciones Antojadizas

Una Alarma Sin Fundamentos a partir de Interpretaciones Antojadizas



Estudios sobre cosas que ya se conocían son presentados como novedosos. La intención es seguir elevando el nivel de alarma y miedo en la población para obliga a los políticos a imponer las absurdas recomendaciones del Tratado de Kioto.

La manipulación que se hace de mediciones y observaciones de los satélites y estaciones en tierra se ve en la manera en que se redactan los partes de prensa dando cuanta de algún nuevo estudio sobre el clima. Se ha desarrollado una técnica de redacción que implica una gran cantidad de cosas que no se corresponden con la realidad y llevan al público a falsas conclusiones. Es lo que se conoce como “desinformación”. Un ejemplo de esto es el parte de prensa emitido por la NASA acerca de las mediciones del satélite QuickScan sobre “derretimiento” de la Antártida Occidental durante Enero de 2005.


Antecedentes

Para comprender cabalmente la intención de esta manera tan peculiar de “hacer ciencia” que se ha puesto de moda desde hace algunos años, es necesario saber que la cantidad de científicos atmosféricos que trabajan en el campo de la investigación del clima ha aumentado lo mismo que los hongos después de una lluvia. La investigación del clima es una actividad terriblemente costosa, porque cualquier estudio que implique observaciones satelitales, viajes a la Antártida y a Groen-landia, el uso de grandes equipos electrónicos y mecánicos, perforaciones en el hielo a 2000 metros de profundidad, mantenimiento del personal en el campo, y posterior uso de tiempo de las super-computadoras Cray para el análisis ulterior de las observaciones, no baja de los tres a cinco millones de dólares.

El dinero lo proveen normalmente los gobiernos, especialmente el de los Estados Unidos, que invierten más de 4 mil millones de dólares anuales en la investigación de los fenómenos climáticos. Los funcionarios que otorgan las partidas de dinero para investigación lo hacen cuando hay un motivo lo bastante poderoso para gastar esas astronómicas sumas de dinero, y el motivo más candente parece ser probar que la humanidad se dirige a velocidad de tren expreso hacia una catástrofe climática provocada… por un pequeño aumento de 0,6º C en 150 años de la temperatura que se ha dado en llamar “global”.

Los investigadores del clima han descubierto que, para lograr la extensión de sus subsidios y becas de investigación (y el mantenimiento de sus muy bien remunerados puestos de trabajo) cuando se llenan los formularios de solicitud de fondos, el uso de dos palabras mágicas consiguen el milagro de la adjudicación de los fondos. Esas palabras mágicas son: “Calentamiento Global”, o en su defecto, “Cambio Climático”. Quienes no investiguen el clima para demostrar que el pequeño calentamiento será catastrófico, no consiguen los fondos y deberán dedicarse a limpiar parabrisas de autos en las esquinas con semáforos o cajeros en supermercados.

Una manera muy común de enviar un mensaje alarmista sobre el calentamiento es la de jugar con los colores de los gráficos. Los siguientes dos gráficos dan un ejemplo de ello: el primero es la manera en la NASA presenta una imagen roja y caliente de sus predicciones. El color rojo envía un mensaje emocional tremendo:

Corrigiendo la paleta de colores con un simple programa de gráfica, y desplazando los colores hacia el azul, de manera proporcional, el efecto es totalmente diferente. Pero nadie se alarmará...

El último alerta de catástrofe es el estudio que ha descubierto que hay nieve que se derrite en la Antártida y luego se convierte en hielo. Así lo anuncia el parte de prensa de la NASA que vamos a analizar y comentar parte por parte. Es importante observar la redacción y las conclusiones de los “científicos”. Por supuesto, no hay ningún estudio que no termine diciendo: “Es necesario continuar investigando este fenómeno para comprender las causas y sus posibles consecuencias.” En otras palabras, aunque no las expresan de una manera tan sincera, “necesitamos más dinero para saber un poquito más –porque no hemos descubierto nada nuevo.”

El parte de prensa fue publicado por el sitio web de la NASA, y reproducido por numerosos diarios y sitios de la Internet. En Argentina el diario La Nación el Jueves 17 de Mayo de 2007 lo expone, aunque hemos preferido nuestra traducción del sitio original. Analicemos el parte de prensa:

NASA Descubre Vastas Regiones de la Antártida
Occidental Derretidas en el Pasado Reciente

PARTE DE PRENSA
Fuente: Jet Propulsión Laboratory

Un equipo de la NASA y científicos de universitarios han hallado clara evidencia de que extensas áreas de nieve en la Antártida Occidental se ha derretido en Enero de 2005 en respuesta a las temperaturas cálidas. Este ha sido le primer extenso derretimiento jamás detectado por el satélite QuickScat de la NASA, y el derretimiento más extenso detectado usando satélites en las tres últimas décadas. Combinadas, las regiones afectadas comprenden un área del tamaño de California. Son Nghiem, del Laboratorio Jet Propulsion de Pasadera, California, y Honrad Steffen, director del Instituto Cooperativo para Investigación en Ciencias del Ambiente de la Universidad de Colorado, Boulder, dirigieron al equipo. Usando información del QuickScat midieron la acumulación y derretimiento en la Antártida y Groenlandia desde Julio 1999 hasta Julio 2005.

El QuickScat es un satélite que mide la velocidad del viento cerca de la superficie del mar, y se usa para seguir huracanes, y en estudios sobre los vientos alisios relacionados con El Niño. Ha dado buenos resultados en esas investigaciones. Las mediciones se realizan mediante un instrumento llamado “scatterometer” o “medidor de dispersión” o difusión de ondas. No mide alturas como otros satélites del tipo de “gravimetría” que se usan para medir la altura de la capa de hielo de Groenlan-dia o la Antártida [1], y que han mostrado un crecimiento en la parte central de los hielos en ambos continentes, y una ligera disminución en las costas de Groenlandia.

El sitio web Allmetsat lo define así, y deberán perdonar al traductor que escribió la página porque sabe muy poco de Español:


http://es.allmetsat.com/satelite-quikscat.php

Instrumento: difusiómetro

Un scatterometer es un radar de alta frecuencia de la microonda (de 13.4 gigahertz) diseñado específicamente para medir la velocidad y la dirección del viento próximas a la superficie del océano. Mientras que el viento sopla concluído [sic] el océano, la superficie es puesta áspera por la generación de las ondas capilares de la escala del centímetro. Éstos modifican las características de la señal reflejadas por la superficie del océano.

Las medidas no son paradas por las nubes. Sin embargo, la medida es disturbada por todo el fenómeno que destruya las ondas capilares: la lluvia, los vientos muy débiles o los vientos fuertes (más arriba de 20 m/s). Entre 3 m/s y 20 m/s, la exactitud en la intensidad del viento es 2 m/s y la exactitud en la dirección es 20 grados.

Fecha de lanzamiento: 19 de junio de 1999


Es decir, de acuerdo con la NASA, el instrumento no tiene mucha precisión cuando los vientos soplan por encima de 20 metros/segundo, es decir, un viento de 72 kph es suficiente para hacer dudosas sus mediciones. No hay muchos días de viento en calma en la Antártida, donde son comunes los vientos de más de 250 kph, pero quizás las veces en que el satélite pasó sobre la región el viento no estaba totalmente en calma o por encima de los 72 kmph. Por supuesto, las mediciones que detectaron el derretimiento tuvieron que hacerse en pleno verano porque en invierno la temperatura media en la región está por debajo de los -40º C bajo cero, por más vientos cálidos que vengan desde el oeste. El estudio quizás lo aclare, pero el parte de prensa no lo hace. Veamos:

El derretimiento observado ocurrió en múltiples regiones bien diferenciadas, incluyendo bien tierra adentro, a altas latitudes y grandes elevaciones, donde el derretimiento era considerado improbable. La evidencia de derretimiento se halló hasta a 900 kilómetros tierra adentro desde el océano, más allá de los 85ºS (unos 500 km del Polo Sur) y a más de 2000 metros de altura sobre el nivel del mar. La máxima temperatura al momento del derretimiento era desusadamente alta, alcanzando los 5º C en una de las áreas afectadas. Permanecieron por encima del punto de congelamiento durante una semana.

De Temperaturas y Métodos

Es necesario hacer una breve acotación al respecto: de acuerdo a las normas meteorológicas, las temperaturas se miden a 2 metros de altura sobre la superficie, ya sea de la tierra firme o en boyas del océano, para disminuir el efecto de la radiación calórica del suelo. En tierra firme generalmente el calor mayor cerca del suelo, y depende del material que refleja los rayos del sol o la radiación incidente si no hay sol (como de noche, por ejemplo). Es muy conocido que si en una carretera asfaltada la temperatura del aire es de 30º C, a pocos centímetros de la superficie es mucho mayor, alcanzando a veces a más de 50 o 60º C. Sobre césped el aumento es notoriamente menor.

Pero, si a 2 metros hay 5º C, en la superficie de un campo nevado la temperatura está a cero grado o menos, especialmente en la Antártida. ¿Por qué había 5º C en algunas partes de la región? El artículo dice que había “hasta” 5º C en “algunas partes”. Quienes no están alertas a la redacción, posiblemente crean que había 5º C desde la superficie hasta varios metros de altura.

Pero el hecho es que desde hace varios años, los patrones de vientos de la Antártida y alrededores han variado, y vientos que antes soplaban desde el Este, ahora lo hacen desde el Oeste. Estos cambios obedecen a varios fenómenos meteorológicos normales, entre ellos la conocida corriente de vientos estratosféricos llamada la Oscilación Cuasi Bianual (porque cambia de dirección cada dos años, más o menos), y a la que muchos meteorólogos atribuyen la variación en el tamaño del famoso Agujero de Ozono durante la primavera antártica y efectos sobre lluvias en África, América del Sur y Australia.

El cambio en los patrones de vientos –que también ocurren en el Ártico y son los responsables de la disminución de los hielos del polo norte- son los culpables de que la Península Antártica se haya incrementado su temperatura unos 2ºC en los últimos cinco años. Se atribuye a este cambio de los vientos el colapso en el 2002 de la barrera de hielos conocida como Larsen-B, por un aceleramiento del aporte de hielo desde el oeste hacia la barrera, que finalmente colapsó por un exceso de peso. La barrera de hielo no se “derritió” sino que demasiado peso terminó por quebrar los anclajes con tierra que tenía la gigantesca plataforma de hielo. Era como un balcón de hielo, medio flotante en el mar, pero sostenida por sus extremos anclados en tierra.

Estos vientos más cálidos que soplan desde el oeste, donde no hay una gran banquisa de hielo como sucede en el lado oriental de la Antártida (tal como lo muestran los mapas más abajo, donde se comparan la extensión de los hielos en verano y en invierno) calentaron la Península y ahora lo hicieron en 2005 con las costas de la parte occidental.



La banquisa Antártica

Nada más que un fenómeno natural, donde el calentamiento global nada tiene que ver. El caso es que la nieve de las partes más altas de la costa occidental de la Antártida fue castigada por estos fuertes vientos de “hasta 5º C” haciendo que la nieve se derritiese –momentáneamente. Veamos lo que dicen los científicos del estudio:

“La Antártida ha mostrado poco o ningún calentamiento en el pasado reciente con excepción de la Península Antártica, pero ahora grandes regiones están mostrando las primeras señales del impacto del calen-tamiento interpretado por este análisis del satélite,” dijo Steffen.

“Aumentos en el derretimiento de la nieve, como este de 2005, definiti-vamente podría tener un impacto sobre le derretimiento a gran escala de la capa de hielo de la Antártida si se mantienen a lo largo del tiempo.”


En efecto, la Antártida no sólo no se ha calentado, sino que estuvo enfriándose desde hace unos 35 años, tal como lo muestran los registros de las estaciones en las bases Amundsen, Halley, Suwa, o Scott:

Base Halley, en la Antártida Occidental
Fuente: NASA/GISS

Las afirmaciones de Mr. Steffen corren por su cuenta, pero no hay razones para que se asocie al derretimiento de la nieve al calentamiento global. Ninguna. Son los vientos más cálidos provenientes del océano Pacífico los que incidieron sobre la región. Pero a partir de esa afirmación sin base en la realidad, aventura Mr. Steffer su opinión de que si este fenómeno se mantiene durante un largo tiempo en el futuro, la capa de hielo de la Antártida se derretirá. Pero, ¿se mantiene en el tiempo este calor? Los mismos “científicos” dicen que no.

El “scatterometer” (o instrumento medidor de dispersión) envía pulsos de radar a la superficie de la capa de hielo que rebotan de regreso. Cuando la nieve se derrite y se vuelve a congelar, se transforma en hielo, lo mismo que un helado de crema se cristaliza cuando se deja al aire muco tiempo y luego es vuelto a congelar. El QuickScat puede diferenciar esta huella digi-tal del hielo en la cobertura de nieve y puede mapear a escala continental la extensión del fuerte derretimiento y la subsiguiente formación posterior de hielo. Las mediciones disponibles de las estaciones en tierra validan los resultados del satélite.

El calor no debe haber sido tan grande, ni se ha mantenido tanto tiempo, ya que el agua derretida de la nieve se volvió a congelar! El resultado ha sido que el nivel en la región descendió porque un metro de nieve que se transforma en hielo se convierte en 2 o 3 centímetros de hielo compacto. Y este derretimiento, ¿causará un aumento del nivel de los mares de 7 metros, como profetiza Al Gore en su película ganadora de un Oscar a la “fantasía cientifica”?

El derretimiento del 2005 fue lo bastante intenso como para crear una extensa capa de hielo cuando el agua se volvió a congelar después del derretimiento. Sin embargo, el derretimiento no fue lo bastante prolongado como para que el agua derretida fluyese hasta el mar.

Bueno, bueno. Nos sacan un peso de encima. El agua no llegará al mar. La sangre no llegará al río. Entonces, ¿para que alarman a la gente con predicciones insensatas, sin reflejo alguno en la realidad? Nos lo explican, o tratan de poner las cosas de manera que la alarma y el miedo no se disipen:

“El agua de la nieve derretida puede penetrar en las capas de hielo a través de fisuras y estrechas chimeneas tubulares llamadas “moulins”, dijo Steffen. “Si hay disponible bastante agua derretida, podría llegar hasta el fondo de la capa de hielo. Esta agua podría lubricar la parte inferior de la capa de hielo en el lecho de roca, haciendo que la masa de hielo se mueva más rápido hacia el océanos, aumentando el nivel del mar.”

Evidentemente, la cantidad de agua no ha sido (ni podrá serlo) suficiente para penetrar por los “moulins” y hacer deslizar a la capa de hielo hasta el mar. Porque el agua derretida de la nieve, apenas toca la superficie del hielo vuelve a congelarse. Los ríos de agua que se precipitan en grietas, que hemos podido ver en fotos y videos, incluso en la película de Gore, ocurren en otras regiones más cálidas de la Antártida durante el mes de enero, cuando el Sol calienta y termina por congelarse a medida de que desciende por las grietas de varios miles de metros de profundidad de la capa de hielo antártico.

“Los cambios en la masa de hielo de la Antártida, el reservorio de agua dulce más grande de la tierra, son importantes para comprender el aumento global del nivel del mar. Grandes cantidades de agua dulce fluyendo de la Antártida en el océano podrían afectar la salinidad del océano, las corrientes y el clima global.”


Esta es otra afirmación que no se correlaciona con la realidad. La posibilidad de que la capa de hielo antártico se derrita es una eventualidad que nunca se ha dado en la historia del planeta. La activi-dad solar debería aumentar de una manera tal que achicharraría a la gente y toda otra forma de vida en la Tierra. Simplemente, cuando eso ocurra, y es una posibilidad cierta, llevaría algunos varios millones de años en suceder –a menos de que el Sol explote como una supernova. Entonces no hay nada que la humanidad pueda hacer, aparte de rezar y encomendarse a todos los Santos del Cielo.

Nghiem dijo que no se ha detectado más derretimientos hasta Marzo del 2007, y que es necesario más monitoreo. “La scaterometría es como los rayos-X que ven a través del hielo y encuentran capas de hielo más abajo tan pronto como es posible,” dijo. “Es vital que sigamos monitoreando esta región para determinar si se está desarrollando una tendencia a largo plazo.”

Otra novedad que nos saca más peso de encima. Si la teoría del calentamiento global afirma que el constante aumento del CO2 causará un aumento constante del calor, vemos que en este caso la profecía no se ha cumplido. La región no se siguió calentando y las cosas siguen como entonces, cada vez más frías.

La información del QuickScat está ayudando a los científicos a comprender mejor la manera en que las capas de hielo de la Antártida y Groenlandia ganan o pierden masa. “Necesitamos saber qué está entrando y saliendo de las capas de hielo,” dijo Nghiem. “La información del QuickScat, combi-nada con los datos del IceSat de la NASA y los satélites del Experimento Climático de Recuperación de Gravedad (Gravity Recovery and Climate Experiment), junto a las mediciones de aviones y de tierra contribuyen todas a una estimación más precisa de la manera en que las capas de hielo están cambiando.

Lo que está entrando, y de manera creciente, es nieve que sigue engrosando el espesor del hielo de la Antártida y de Groenlandia. ¿Por qué? Porque el observado calentamiento de 0,6º C provoca una mayor evaporación en los mares, que luego es depositada en la Antártida como copiosas nevadas que aumentan el espesor del hielo y ayudan a disminuir el nivel de los mares. El volumen de agua que sale del mar se acumula en tierra firme y permanecerá congelado por miles de años más.

El calentamiento, bien natural por cierto, es consecuencia de la salida del clima de la tierra de la llamada Pequeña Edad de Hielo, iniciada alrededor del siglo 15, cuando la actividad magnética del Sol se redujo prácticamente a cero, y durante 70 años no se observaron manchas en la superficie del astro rey. Ocurrió durante el período climático conocido como el doble Mínimo Solar Maunder, entre 1640 y 1711, que al igual que los otros dobles mínimos solares (Dalton, Spoerer, Gleissberg, etc) enfriaron al clima de la tierra en varios grados, causando verdaderos desastres en las socieda-des de la época.

Manchas del sol entre 1600 y 2000

Pero, como siempre, la recomendación de los científicos es la misma: “Hay que seguir investi-gando este fenómeno (aunque no tiene ninguna importancia) pero para ello es necesario que nos den más dinero.” La vieja historia se repite, y se repite, y la gente parece no aprender de los errores cometidos.

El asunto es bien claro. Si algún científico dice que no hay un problema, ¿para qué le vamos a dar plata para que siga investigando un problema que no existe?



Referencias

1. WEST ANTARCTIC ICE SHEET AIRBORNE GRAVIMETRY, R.E. Bell V.A. Childers, R.A. Arko, M. Studinger, http://www.ldeo.columbia.edu/res/pi/WAIS/

Por: Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC Fundación Argentina de Ecologia Científica

El mito del cambio climático

El mito del cambio climático



La novela medioambiental de Michael Crichton Estado de miedo tiene muchos pasajes agradables, como el destino deliciosamente apropiado que inventa para un eco-poseur de Hollywood a lo Martin Sheen. Pero, en un determinado momento, el protagonista expone un punto de vista sosegadamente sensato: después de diez años, todo grupo activista de presión debería cerrar el chiringuito.

Para entonces, sin que importe el impacto que hayan tenido sobre cualquier causa que defiendan acaloradamente, habrán invertido sobre todo en la perpetuación de su propia indispensabilidad.

Eso es lo que le sucedió al movimiento ecologista. Denunciando la reunión de la Asociación Asia-Pacífico que comienza hoy [1] en Sidney, los ecotistas parecen fósiles que se están quedando sin combustible. "Está claro que los beneficios a corto plazo de las compañías de combustibles fósiles cuentan más en Canberra que la salud y el bienestar a largo plazo de los australianos corrientes", dice Clive Hamilton, del Australia Institute, despreciando el hecho de que "la salud y el bienestar a largo plazo" de que disfrutan los australianos corrientes no deja de tener cierta conexión con los combustibles fósiles.

"Confiar únicamente en la tecnología para ocuparse de las emisiones de efecto invernadero es como intentar vaciar una bañera con el grifo abierto: simplemente, no puedes", dice el portavoz laborista para cuestiones ambientales, Anthony Albanese. ¿Así que la política laborista es cerrar el grifo?

Incluso si no se desquiciara el "consenso" medioambiental global, valdría la pena celebrar el encuentro de la Asociación Asia-Pacífico. En política medioambiental, los intereses a corto plazo del eco-establishment cuentan más que la salud y el bienestar a largo plazo de los australianos comunes, los neozelandeses o, incluso, los indios y los nigerianos. Cuentan más que la reputación a largo plazo de las instituciones científicas.

De ahí el famoso gráfico del "palo de hockey", que pretendía que el clima de los últimos mil años es como un bungalow continuo y plano de un milenio de largo, con un rascacielos adosado para el siglo XX. Este gráfico era casi ridículamente fraudulento, ya que utilizaba una fórmula que generaría una forma de palo de hockey independientemente de los datos que se incluyeran, incluso si fueran datos totalmente aleatorios generados por ordenador. Pero el poder del eco-lobby es tal que este fraude se convirtió en la piedra angular de los informes de la ONU sobre el calentamiento global. Si está sucediendo, ¿por qué es necesario mentir?

Bien, el problema para los que rinden culto al Protocolo de Kioto es que la proximidad del fin del mundo nunca es lo bastante próxima como te gustaría. Hace treinta años, Lowell Ponte publicó un gran superventas titulado El enfriamiento: ¿ha comenzado ya la nueva Edad de Hielo? ¿Podemos sobrevivir? Respuestas: No, no ha comenzado. Sí, podemos.

Así que, cuando esa nueva Edad de Hielo predicha en los años 70 no sobrevino, la eco-horda pasó al calentamiento global, en los 80, y después, más recientemente, a considerar cada fenómeno meteorológico concebible como prueba del calentamiento global: la falta de calor global es evidencia del calentamiento global; pero las heladas, el hielo, la nieve, los glaciares, todo eso son también muestras del calentamiento global. Si vives en Inglaterra, donde hay 12 ºC y está medio nublado durante todo el verano y hay 11,5 ºC y está nublado durante todo el invierno, ese dramático cambio del clima es también una prueba del calentamiento global.

Cambio climático: he aquí la nueva consigna de estos días. Tenemos que detenerlo, o invertirlo, antes de que destruya el planeta. Y si no lo destruye, en torno a 2011 los kiotócratas citarán la ausencia de cambio climático como prueba del cambio climático. Son, literalmente, una iglesia, y bajo el Libro Sagrado de Kioto sus obispos exigen que las grandes naciones industriales les entreguen el diezmo. O sea, que nunca van a seguir el consejo de Crichton.

Así las cosas, la mejor alternativa es la Asociación Asia-Pacífico, la "coalición de los emisores": Australia, Estados Unidos, India, China, Japón y Corea del Sur. Estas naciones son responsables de alrededor de la mitad de las emisiones de gases invernadero, y antes de 2050 representarán casi el 75% del PIB global. En otras palabras, estos son los jugadores que cuentan. Y, al contrario que los kiotófilos, su estrategia no es una forma de autoflagelación cultural. América y Australia pondrán la tecnología occidental a disposición de los países en desarrollo para acelerar su desarrollo, para que no tengan que pasarse siglo y medio con chimeneas eructando furiosamente sobre ciudades mugrientas, como tuvieron que hacer las primeras naciones industrializadas.

Mi único problema con esto es que, en un Gobierno como el australiano, notable por su obvio, saludable desdén hacia la devoción por lo transnacional, el ministro de Medio Ambiente parece haberse pasado demasiado tiempo esnifando el viejo CO2 en las fiestas del eco-lobby. Como informaba Matt Price en estas mismas páginas el año pasado:

"Emergiendo de una hilera de arbustos del bosque de Tarkine, al noroeste de Tasmania, el ministro de Medioambiente, Ian Campbell, declaraba a The Australian que el debate sobre las causas y el impacto del calentamiento global, en la práctica, había terminado: 'Creo que el Gobierno australiano debe contar al público las cosas como son'".


Vaya por dios, con "contar las cosas como son" se refiere a contarlas como se lleva haciendo desde hace 30 años: "Australia y otras naciones industrializadas necesitan emprender acciones urgentes para evitar el desastre ecológico".

¿De veras? Ya sabe, no me gusta quejarme, pero tal vez ese bosque de Tarkine sea parte del problema. He aquí un titular del National Post de Canadá, el pasado viernes: "Los bosques pueden contribuir al calentamiento global: estudio". El estudio era de la Universidad de Stanford. Desarrollaron un modelo que cubrió de bosque la mayor parte del Hemisferio Norte y descubrieron que la temperatura global se incrementaba tres grados, varias veces más de lo que lo se supone lo hacen las emisiones de CO2.

En lo relacionado con el calor, un bosque es como una mujer con un burka negro en mitad del desierto iraquí. En mi estado de New Hampshire tenemos muchos más bosques de los que teníamos hace un siglo o dos. ¿Podría estar causando la repoblación forestal más calentamiento global que mi Chevrolet finiquitador de recursos de 700m-por-litro? Está claro que necesito varios millones de dólares para investigar más.

Dije arriba que cualquier día de estos los kiotófilos esgrimirán la ausencia de cambio climático como prueba del cambio climático. Pero, esencialmente, eso es lo que llevan haciendo desde hace años. Por ejemplo, la Universidad Rutgers difundía, justo antes de Navidad, una nota de prensa titulada 'El calentamiento global duplica el ritmo de crecimiento del nivel del mar'. ¡Guau, vende ya esa propiedad en primera línea de playa! Si las cosas continúan así, los excitables "jóvenes" de Sydney [2] tendrán que perpetrar sus desmanes en traje de buzo.

Pero espera, ¿a qué se refieren exactamente con "duplica" y "ritmo"? Kenneth Miller afirma haber demostrado que, desde hace 5.000 años hasta hace unos 200, el crecimiento del nivel del mar era de cerca de 1mm al año. Pero desde 1850 lleva creciendo 2mm al año. Es decir, se duplicó en algún momento en el siglo XIX y se ha quedado ahí desde entonces, impertérrito, al parecer, ante la industrialización de Europa, China, la India y gran parte del resto de Asia, así como ante la invención del automóvil, el desodorante de aerosol y el jet privado que utilizó Barbra Streisand cuando voló a Washington para discutir sobre el calentamiento global con el presidente Clinton. Pero a nadie se le ocurrió encabezar la noticia con "El ritmo de subida del nivel del mar, sin cambios durante siglo y medio".

Si se mantiene el ritmo actual, las Maldivas quedarán sumergidas hacia el año 2500. Por supuesto, para entonces, si continúa el actual nivel de declive demográfico, la mayor parte de Rusia y Europa estará vacía, y podríamos reasentar a los 350.000 maldivenses en la Riviera.

O podríamos lisiar ya la economía global.

Un día, el mundo se maravillará ante la histeria medioambiental de nuestro tiempo y ante la corrupción, profundamente perjudicial, de la ciencia, provocadora de un culto alarmista. Lo mejor que podría hacer la reunión de esta semana es inculcar cierta modestia, por lo menos en el senador Ian Campbell, ante un asunto que es casi completamente especulativo. No sabemos cómo o por qué cambia el clima. Lo que sí sabemos es que lo ha hecho drásticamente a lo largo de la historia del planeta (cambios como la supuesta "pequeña Edad de Hielo", que dio inicio en el 600, cuando yo todavía conducía un Ford Oxcart) y que, en comparación, la era industrial ha sido una época de estabilidad relativa. Pero, por supuesto, como con ese "palo de hockey", depende de cómo dibujes la curva.

Una pregunta: ¿por qué los defensores del calentamiento global comienzan sus aterradoras estadísticas con "desde 1970"? Pues porque "desde 1970" ha habido un calentamiento global de la superficie de medio grado o así. Pero de 1940 a 1970 las temperaturas cayeron. Bien, ¿a qué se debería eso? ¿Quién sabe? Tal vez fue Hitler. Quizá las guerras mundiales sean buenas para el planeta.

O quizá debamos todos aspirar una profunda bocanada de CO2 y calmarnos.
[1] Este artículo fue publicado originalmente en The Australian el pasado día 11.
[2] Alusión a unos disturbios en Australia protagonizados recientemente por musulmanes, a los que la prensa denominó en un principio "grupos de jóvenes excitados"

Por: Mark Steyn
Fuente: Revista libertad digital
España - 2006